Acantilados en el remoto Donegal que alcanzan unos 600 m sobre el Atlántico, casi tres veces la altura de los de Moher y sin embargo mucho menos visitados. Hay un mirador de fácil acceso y, para los más experimentados, una cresta estrecha y expuesta conocida como One Man Pass, solo recomendable con buen tiempo y sin viento. Forman parte de la Wild Atlantic Way, en una zona que conserva el irlandés como lengua cotidiana. El clima del noroeste es especialmente impredecible.
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