La bahia principal de las islas Marquesas se abre entre acantilados volcanicos de 600 metros cubiertos de vegetacion. La catedral de Notre-Dame con tiki de piedra volcánica fusiona la tradicion marquesana con el catolicismo. Los talladores de madera y tatuadores marquesanos mantienen artes ancestrales en sus talleres del pueblo. Las cabras salvajes y los caballos libres recorren las laderas que rodean la bahia. Es la puerta de entrada al archipielago mas remoto y misterioso de la Polinesia.
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