Bonito, en el estado de Mato Grosso do Sul, es la capital del ecoturismo en Brasil y un destino de naturaleza excepcional. Su gran atractivo son los ríos de aguas asombrosamente cristalinas que nacen en la región: gracias a la roca caliza del subsuelo, el agua adquiere una transparencia casi total, que permite practicar la «flotación», es decir, dejarse llevar río abajo con esnórquel observando peces y plantas acuáticas como en un acuario natural. Bonito ofrece además grutas con lagos de un azul intenso, cascadas y senderos por la selva. Es un modelo de turismo sostenible y muy organizado.
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