Dettifoss, en el noreste de Islandia dentro de la zona del Vatnajökull, está considerada una de las cascadas más potentes de Europa por su caudal: 100 m de ancho y 44 m de caída de un agua gris cargada de sedimentos glaciares, con un estruendo que se oye desde lejos. Se llega por dos accesos según la orilla, y en invierno las carreteras pueden estar cortadas. Los senderos y miradores resbalan con el rocío constante: calzado firme y prudencia con el borde.
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