Los Fiordos del Oeste son la región más remota y menos visitada de Islandia, una península recortada de montañas escarpadas y carreteras lentas. Su joya es Dynjandi, una cascada escalonada de unos 100 m que se ensancha al caer como un velo o una tarta nupcial. La región alberga también Látrabjarg, uno de los mayores acantilados de aves de Europa, con frailecillos. Conviene ir con tiempo: las distancias engañan y muchas pistas son de grava.
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