Seljalandsfoss es una cascada de unos 60 m con una particularidad poco común: un sendero permite caminar por detrás de la cortina de agua y verla desde dentro. Es una de las paradas favoritas de la costa sur. El camino trasero se moja y resbala, así que conviene chubasquero y calzado firme, y en invierno puede cerrarse por el hielo. A poca distancia se esconde otra cascada encajada en una grieta, Gljúfrabúi.
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