Fortaleza medieval de 1446 cuyo gran reclamo es la Blarney Stone, encajada en lo alto de la muralla: la tradición dice que besarla otorga el don de la palabra. Para alcanzarla hay que tumbarse boca arriba y dejar caer la cabeza hacia atrás sobre el vacío, sujetado por un operario, algo nada recomendable para quien sufra de vértigo. Más allá de la piedra, los jardines son magníficos, con un Poison Garden de plantas tóxicas, cuevas y arboledas. Las colas son largas en verano.
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