El castillo de Kalmar, en el sureste de Suecia, es una de las fortalezas renacentistas mejor conservadas del norte de Europa. Rodeado de agua, tuvo un papel clave en la historia escandinava: en él se selló en 1397 la Unión de Kalmar, que reunió bajo una misma corona a Suecia, Dinamarca y Noruega. Hoy se visitan sus salas, torres y mazmorras, con exposiciones sobre su pasado. La ciudad de Kalmar es además la puerta de acceso a la cercana isla de Öland.
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