La catedral de San Esteban, el Stephansdom, es el gran símbolo de Viena y el corazón de su casco antiguo. Su tejado de azulejos de colores dibuja el escudo imperial, y su torre sur, de 136 m, se puede subir por una escalera de caracol de 343 peldaños. En las catacumbas reposan restos de los Habsburgo, entre ellos las urnas con sus vísceras, según una vieja costumbre. Entrar a la nave es gratuito; las torres, las catacumbas y el tesoro tienen entrada.
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