Cenote semiabierto con una plataforma circular de piedra en el centro desde la que un rayo de luz natural cae sobre las aguas turquesas creando un efecto mágico. La bóveda calcárea cubierta de estalactitas enmarca una piscina natural de 20 metros de profundidad con agua cristalina a 24°C todo el año. Escaleras talladas en roca bajan hasta el nivel del agua, y la acústica de la cueva amplifica cada sonido. Uno de los cenotes más fotogénicos de la Península de Yucatán.
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