Gijduvan, cerca de Bujará, es otro gran centro de la cerámica uzbeka. Su estilo se reconoce por los tonos cálidos, ocres y verdes, y los motivos vegetales. Varias generaciones de una misma familia mantienen viva la tradición. El taller cuenta con un pequeño museo y ofrece talleres prácticos. Es una parada habitual en la ruta entre Bujará y Samarcanda.
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