La capital de la autoproclamada republica de Transnistria es un viaje en el tiempo a la Union Sovietica. Las estatuas de Lenin, los edificios gubernamentales con hoz y martillo y la estetica sovietica permanecen intactos. La moneda propia, el ejercito y la frontera crean la ilusion de un pais dentro de otro pais. Los visitantes cruzan un puesto fronterizo con control de pasaportes para entrar en este territorio no reconocido. Es una de las experiencias geopoliticas mas singulares y surrealistas de toda Europa.
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