El Parque Nacional de Beit Guvrin-Maresha es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Bajo las suaves colinas de la Judea baja se esconden miles de cuevas excavadas a mano. Las grutas sirvieron de canteras, palomares, cisternas, almacenes y lugares de culto. Algunas, en forma de campana, alcanzan una altura sorprendente. Recorrerlas es como visitar una ciudad subterránea de dos mil años.
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