Pueblo costero diminuto, célebre en el mundo entero por su música tradicional irlandesa en vivo: sus pubs históricos programan sesiones casi cada noche del año. Es además puerta de embarque para los ferris a las islas Aran y para los cruceros que contemplan los Acantilados de Moher desde el mar, y pertenece a la región kárstica del Burren. Tiene muy poco alojamiento, así que en temporada alta hay que reservar cama con bastante antelación.
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