La Eisriesenwelt, cerca de Werfen, es la cueva de hielo más grande del mundo abierta a visitantes: un sistema kárstico en el que el aire frío forma impresionantes esculturas y muros de hielo en sus primeros tramos. Llegar exige un teleférico y una caminata por la montaña, y la visita guiada se hace con lámparas. Hace mucho frío dentro, incluso en pleno verano, así que es imprescindible ropa de abrigo y calzado firme. Abre solo de mayo a octubre.
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