Vasta meseta de piedra caliza en el norte de Clare, un paisaje kárstico casi lunar de losas grises agrietadas. Pese a su apariencia árida, en primavera florecen juntas plantas árticas, alpinas y mediterráneas, una rareza botánica única en Europa. Esconde dólmenes prehistóricos como el de Poulnabrone, cuevas y antiguas iglesias. El Parque Nacional del Burren tiene senderos señalizados y acceso gratuito. La roca se vuelve resbaladiza con lluvia, así que el calzado firme es imprescindible.
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