El casco antiguo de Lunenburg, en la costa de Nueva Escocia, es Patrimonio de la Humanidad y está considerado el mejor ejemplo conservado de una población colonial británica planificada en Norteamérica. Fundado a mediados del siglo XVIII, este pequeño puerto pesquero conserva intacto su trazado original en cuadrícula y un bellísimo conjunto de casas de madera de los siglos XVIII y XIX, pintadas de vivos colores. Lunenburg mantiene viva su tradición marinera, ligada a la pesca y a la construcción de barcos. Pasear por sus calles, asomadas al mar, es descubrir uno de los rincones con más encanto del Atlántico canadiense.
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