El casco antiguo de Mostar, a ambos lados del Puente Viejo, es un pintoresco conjunto de calles empedradas de época otomana. La principal, el bazar de Kujundžiluk, está llena de pequeños talleres y tiendas de cobre, alfombras y artesanía, y de restaurantes con terrazas asomadas al río Neretva. Entre las casas se alzan esbeltos alminares y se conservan mezquitas y antiguas viviendas turcas que se pueden visitar. Es un lugar lleno de color, donde se palpa la herencia oriental de Herzegovina.
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