Las ruinas del castillo de Devín se alzan sobre un peñasco espectacular, justo en el punto donde el río Morava desemboca en el Danubio y donde durante años transcurrió la frontera entre el bloque del Este y Occidente. El lugar lleva habitado y fortificado desde la prehistoria, y tiene un fuerte valor simbólico en la historia de Eslovaquia. Hoy, sus murallas y torres en ruinas, en un entorno natural, se visitan y ofrecen amplias vistas. Se llega fácilmente desde Bratislava.
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