Kemi, en la costa del golfo de Botnia, ofrece dos experiencias muy ligadas al invierno ártico. Cada año se construye un gran castillo de nieve y hielo, con salas, esculturas, un hotel y hasta una capilla, que se funde con la llegada de la primavera. Y desde su puerto se puede embarcar en un auténtico rompehielos para navegar entre el mar helado, una salida única aunque de precio elevado. Ambas atracciones funcionan solo en la temporada de invierno.
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