Olinda, junto a Recife, es una de las ciudades coloniales más encantadoras de Brasil y Patrimonio de la Humanidad. Fundada por los portugueses en el siglo XVI, se asienta sobre una serie de colinas verdes desde las que se divisa el mar. Sus calles empedradas, sus casas de colores, sus numerosas iglesias y conventos barrocos y sus jardines tropicales componen un casco antiguo de gran belleza y ambiente artístico, lleno de talleres y galerías. Olinda es además famosa por su carnaval, uno de los más populares y participativos del país, animado por gigantescos muñecos de cartón.
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