El lago Natron, en el norte de Tanzania, cerca de la frontera con Kenia, es uno de los paisajes más extraños y sobrecogedores de África. Es un lago salino y muy alcalino, de aguas poco profundas que adquieren tonos rojizos y anaranjados, en un entorno árido y volcánico. Pese a sus condiciones extremas, el lago tiene una importancia natural enorme: es el principal lugar de cría del flamenco menor, que se reúne aquí en grandísimas cantidades. Junto al lago se alza el Ol Doinyo Lengai, un volcán activo de perfil cónico y perfecto, sagrado para los masáis, que los más aventureros pueden ascender. Un destino para paisajes únicos.
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