El lago Tekapo, en el interior de la Isla Sur, es uno de los paisajes más bellos y fotografiados de Nueva Zelanda. Sus aguas tienen un característico e intenso color turquesa lechoso, producido por la finísima harina de roca que arrastran los glaciares que lo alimentan. A su orilla se alza la pequeña y pintoresca Iglesia del Buen Pastor, una de las imágenes clásicas del país, sobre un fondo de montañas. Pero la zona es además famosa por su cielo: forma parte de una gran Reserva Internacional de Cielo Oscuro, uno de los mejores lugares del planeta para contemplar las estrellas.
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