El monasterio de Mileševa, en el suroeste de Serbia, fue fundado en el siglo XIII y guarda uno de los frescos más célebres y queridos del arte medieval serbio: el llamado Ángel Blanco, la figura de un ángel de gran belleza y serenidad que señala el sepulcro vacío de Cristo. Esta imagen se ha convertido en un símbolo del país. El monasterio, en un entorno tranquilo de montaña, conserva también otras valiosas pinturas y tiene un profundo significado histórico y espiritual.
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