El monasterio de Ostrog es el lugar de peregrinación más importante de Montenegro y uno de los más sorprendentes de los Balcanes. Su iglesia superior está literalmente incrustada en una pared de roca vertical, de un blanco que destaca sobre el acantilado, a gran altura sobre el valle. Fundado en el siglo XVII, guarda las reliquias de un santo muy venerado, y atrae cada año a miles de peregrinos de distintas religiones. El emplazamiento, casi imposible, y la fe que se respira lo convierten en una visita inolvidable.
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