El Parque Nacional de Tara, en el oeste de Serbia, es una montaña cubierta de densos bosques, entre los que crece un raro abeto que es una reliquia de la era glacial. El parque está recortado por el cañón del río Drina, de aguas verdes, sobre el que se asoman miradores espectaculares. En este río se encuentra además una de las imágenes más famosas del país: una diminuta casita construida sobre una roca en mitad de la corriente. Es un destino ideal para el senderismo y la naturaleza.
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