El Teatro Romano es el monumento más imponente del centro de Amán. Excavado en la ladera de una colina, este gran teatro fue construido en el siglo II, cuando la ciudad, entonces llamada Filadelfia, formaba parte del Imperio romano. Conserva sus amplias gradas, capaces de acoger a varios miles de espectadores, y aún se utiliza para conciertos y eventos. A ambos lados del escenario se han instalado dos pequeños museos dedicados a las tradiciones populares y al folclore de Jordania. El teatro se asoma a una plaza peatonal que es uno de los puntos más animados de la ciudad.
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