El teleférico de Wellington es una de las atracciones clásicas de la capital neozelandesa. Este pintoresco funicular de color rojo, en funcionamiento desde principios del siglo XX, asciende desde el centro de la ciudad, cerca de la concurrida calle Lambton Quay, hasta el barrio alto de Kelburn, salvando una notable pendiente en pocos minutos. En la estación superior espera una de las mejores vistas panorámicas de Wellington y su bahía. Desde allí, además, se accede directamente al Jardín Botánico de Wellington, un extenso y bonito jardín por el que se puede descender de nuevo, a pie, hasta el centro.
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