El templo de Phnom Banan se alza en lo alto de una colina, a las afueras de Battambang, y es uno de los rincones más agradables de la zona. Para llegar a él hay que ascender una larga escalinata de varios cientos de peldaños, un esfuerzo que se ve recompensado de dos maneras. Arriba espera un templo jemer del siglo XI, con cinco torres de piedra que, según se dice, inspiraron la silueta del propio Angkor Wat. Y desde la cima se disfruta además de una amplia y bonita vista sobre el paisaje de arrozales, palmeras y pueblos que rodea la colina. Es una visita tranquila y poco concurrida.
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