El templo de San Sava es uno de los mayores templos ortodoxos del mundo y el monumento más imponente de Belgrado, visible desde muchos puntos de la ciudad gracias a su enorme cúpula blanca. Está dedicado al fundador de la Iglesia serbia y se levanta en el lugar donde, según la tradición, fueron quemados sus restos. Aunque su construcción se ha prolongado durante décadas, su interior, recubierto de mosaicos dorados, deslumbra. Es un símbolo espiritual y nacional de Serbia.
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