El ferrocarril de Semmering, terminado en 1854, fue el primer ferrocarril de montaña de vía ancha del mundo y es Patrimonio de la Humanidad por su valor como obra de ingeniería. En unos 41 km salva el paso de montaña con catorce túneles y dieciséis viaductos que se integran de forma armónica en el paisaje alpino. Se puede recorrer en un tren regular, y a lo largo de la línea hay un sendero panorámico que permite ver los viaductos desde fuera.
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