El fuerte portugues de Liquica data del siglo XVII y fue un puesto de control costero en la ruta comercial del sandalo que atrajo a los europeos a Timor. Las murallas de piedra coralina y el porton de entrada conservan la estructura defensiva original con vistas al mar. El fuerte fue escenario de violencia durante la crisis de 1999 y hoy sirve como memorial y centro comunitario. La iglesia adyacente y el mercado del pueblo crean un conjunto historico compacto. Es un sitio que condensa siglos de historia colonial portuguesa y la lucha reciente por la independencia.
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