La gastronomia luxemburguesa refleja la posicion del pais en la encrucijada de las tradiciones culinarias francesa, alemana y belga. El Judd mat Gaardebounen, cuello de cerdo ahumado con habas, y la Bouneschlupp, sopa de judias verdes, son los platos nacionales por excelencia. Las pastelerias ofrecen el Quetschentaart, tarta de ciruelas, y los chocolates artesanales rivalizan con los belgas. El Marche aux Poissons en el casco antiguo concentra restaurantes gastronomicos con estrellas Michelin. Luxemburgo tiene la mayor densidad de estrellas Michelin por habitante del mundo.
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