Goriška Brda, en la frontera con Italia, es una región de suaves colinas cubiertas de viñedos, olivares y frutales, a menudo comparada con la Toscana. Es una de las zonas vinícolas más prestigiosas de Eslovenia, salpicada de pueblecitos de piedra como Šmartno, rodeado de murallas, y de torres mirador como la de Gonjače. Recorrerla supone visitar bodegas familiares, catar sus vinos y disfrutar de una cocina de frontera. En primavera, los cerezos en flor tiñen todo el paisaje.
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