Kutná Hora, Patrimonio de la Humanidad, fue una de las ciudades más ricas de la Europa medieval gracias a sus minas de plata, que acuñaron la moneda del reino. Esa riqueza se refleja en la catedral de Santa Bárbara, una obra maestra del gótico dedicada a la patrona de los mineros, con un bosque de arbotantes y bóvedas decoradas. El casco histórico, en cuesta, conserva casas y palacios de aquella época de esplendor. Está a una hora de Praga.
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