Sesenta hectareas de vegetacion autoctona e importada con colecciones de aloes, cicadas, arboles de Africa austral y un herbario de referencia cientifica. Los senderos sombreados conectan jardines tematicos, estanques con lirios y un bosque de miombo donde habitan aves endemicas del altiplano. Los fines de semana las familias harareanas acuden para picnics bajo los msasa trees cuyas hojas nuevas brillan en tonos rojos y dorados. La entrada es gratuita y el jardin funciona como pulmon verde de la capital. Un espacio de serenidad botanica inesperado en el corazon urbano.
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