Kjeragbolten es una roca redondeada que quedó encajada entre dos paredes de roca, suspendida sobre un vacío de casi 1.000 m en el Lysefjord. Subirse a ella para la foto se ha hecho muy popular, pero llegar exige una caminata exigente de varias horas con fuertes pendientes, y pisar la roca no tiene ninguna red de seguridad: no es para quien sufra de vértigo. La ruta solo es practicable en verano. El Lysefjord se recorre también en crucero.
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