La cueva de Resava, en el este de Serbia, es una de las cuevas más antiguas y bellas que se pueden visitar en el país. Su recorrido lleva por una sucesión de amplias salas y galerías comunicadas, decoradas con una gran variedad de formaciones: estalactitas y estalagmitas, columnas y coladas de piedra de tonos blancos, rojizos y dorados, realzadas por la iluminación. La cueva mantiene una temperatura fresca y constante, por lo que conviene llevar algo de abrigo. Es una visita guiada y muy accesible.
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