Frente a Novi Sad, al otro lado del Danubio, se alza la fortaleza de Petrovaradin, una imponente ciudadela del siglo XVIII apodada el Gibraltar del Danubio por lo inexpugnable de su posición. Bajo sus murallas se esconde una extensa red de galerías subterráneas. En lo alto, una curiosa torre del reloj, con las agujas cambiadas, ofrece amplias vistas del río y la ciudad. La fortaleza alberga museos y talleres de artistas, y cada verano se convierte en el escenario del festival EXIT.
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