La fortaleza de Râșnov, a poca distancia de Brașov y del castillo de Bran, corona una colina desde la que se domina todo el valle. Fue construida por los sajones de la zona como refugio para la población en tiempos de asedio, de modo que en su interior, más que un castillo, hay un pequeño pueblo amurallado con casas, una capilla y un pozo. Restaurada, hoy se visita y ofrece amplias vistas de los Cárpatos. Es un buen complemento a la visita de Bran.
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