La iglesia de San Agustín de Paoay, en la provincia de Ilocos Norte, es una de las más espectaculares de Filipinas y forma parte del conjunto de iglesias barrocas del país declarado Patrimonio de la Humanidad. Construida a lo largo del siglo XVIII, es el ejemplo más célebre del llamado «barroco antisísmico»: una arquitectura adaptada a la frecuencia de los terremotos en la región. Su rasgo más asombroso son los enormes y macizos contrafuertes que apuntalan sus muros laterales, de formas casi escultóricas, que le dan un aspecto monumental e inconfundible. Junto a ella se alza, además, un curioso campanario exento. Es una visita obligada para quien recorra el norte del país.
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