La isla de Pemba es la hermana menos conocida y más verde de Zanzíbar, dentro del mismo archipiélago. Mucho más tranquila y menos turística, conserva un carácter rural y auténtico, con colinas cubiertas de exuberante vegetación y de extensas plantaciones de clavo, de las que la isla es una gran productora. Sus costas, con manglares, calas e islotes, y unos fondos marinos de gran riqueza, la han convertido en un destino muy valorado por los buceadores, que encuentran aquí arrecifes vírgenes y paredes submarinas espectaculares. Pemba es la elección perfecta para quien busca naturaleza, calma y un ambiente alejado del turismo de masas.
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