Ærø, una pequeña isla del archipiélago del sur de Dinamarca, es uno de los rincones más idílicos y tranquilos del país. Su capital, Ærøskøbing, es un pueblo de cuento con calles empedradas y casitas de los siglos XVIII y XIX perfectamente conservadas. La isla es famosa por sus playas con coloridas casetas de baño de madera y por su apuesta por las energías renovables. Es un destino popular para bodas y para recorrer en bicicleta. Se llega en ferri.
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