La isla de Siquijor, en la región de las Bisayas, es uno de los rincones más encantadores y especiales de Filipinas. Es una isla pequeña y tranquila, que se recorre con facilidad, conocida por sus bellas playas de arena blanca, sus aguas transparentes y un ambiente relajado y muy poco masificado. Pero Siquijor tiene además una fama particular: está rodeada de un aura de misterio y se la asocia tradicionalmente con la magia, los curanderos y los rituales ancestrales, lo que le añade un atractivo singular. La isla ofrece también cascadas escondidas en la selva, como las de Cambugahay, un viejo árbol centenario, miradores y un faro. Un destino para desconectar.
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