La península de Otago, junto a la ciudad de Dunedin, es uno de los mejores lugares de Nueva Zelanda para la observación de fauna salvaje. Esta lengua de tierra de colinas verdes, calas y acantilados alberga una sorprendente concentración de animales. En su extremo se encuentra la única colonia continental de albatros reales del mundo, donde es posible ver de cerca a estas enormes aves planeadoras. La península es además hogar de pingüinos, entre ellos el escaso pingüino de ojos amarillos, y de colonias de lobos y leones marinos. A todo ello se suman castillos, jardines y un paisaje de gran belleza.
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