La región de Herzegovina, de clima cálido y soleado y suelo pedregoso, tiene una larga tradición vinícola que se remonta a la época romana. En torno a localidades como Čitluk, Mostar o Trebinje, numerosas bodegas familiares elaboran vinos a partir de dos variedades de uva autóctonas, una blanca y una tinta, difíciles de encontrar fuera del país. Recorrer la ruta del vino permite visitar estas bodegas, catar sus caldos y descubrir una faceta menos conocida de Bosnia y Herzegovina, ligada a la buena mesa.
Compara vuelos, hotel, coche y eSIM sin salir de Flamaz