La Salina Turda es una antigua mina de sal, explotada desde la época medieval, convertida en una de las atracciones más sorprendentes de Rumanía. En sus enormes galerías subterráneas, a decenas de metros de profundidad, se ha instalado un insólito conjunto de instalaciones: una noria, una pista de minigolf, un anfiteatro y, en una cámara inferior, un lago sobre el que se puede remar en barca. El ambiente, con sus paredes de sal iluminadas, es casi de ciencia ficción. Conviene abrigarse.
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