Cerca de la ciudad de Kazanlak se encuentra una tumba tracia del siglo IV antes de nuestra era, Patrimonio de la Humanidad, célebre por los frescos que decoran su cámara: pinturas de gran finura que representan un banquete funerario y una carrera de carros. Por su fragilidad se visita una réplica exacta junto al original. Kazanlak está además en el corazón del Valle de las Rosas, donde se cultivan las rosas de las que Bulgaria extrae su famoso aceite, especialmente bellas cuando florecen a finales de la primavera.
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