La yeguada de Lipica, fundada a finales del siglo XVI, es la cuna de los caballos lipizanos, una de las razas equinas más célebres del mundo, conocida por sus ejemplares de capa blanca y por su elegancia en la alta escuela de equitación. La finca, entre prados y alamedas en la meseta kárstica, se visita para conocer las cuadras, ver a los caballos y asistir a exhibiciones de doma clásica. Es una salida muy apreciada por las familias y por los aficionados a los caballos.
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