Hévíz, cerca del Balaton, presume del mayor lago termal biológicamente activo del mundo apto para el baño: una superficie de agua caliente alimentada por un potente manantial, rodeada de bosque, sobre la que flotan nenúfares. El agua se renueva por completo en pocos días y se puede nadar en ella todo el año, incluso con nieve alrededor, ya que en invierno no baja de unos 24 grados. Un edificio sobre pilotes permite el acceso al agua. Es un destino de salud y descanso.
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